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Un momento, por favor.

Un momento, por favor.

Un momento, por favor

Michael: Llevamos aquí diez minutos y Rashid aún no da señales de vida.

Rajeev: Así es, esto afecta a otros compromisos que tenemos…

Después de poco entró Rashid a la sala de chat y dirigió su saludo a ambos. Entonces, dijo:

Perdonad la demora. Me entretuve con algunas tareas que tenía que llevar a cabo y que no podía posponer.

Michael: Querido Rashid, esa es una característica comúnmente conocida acerca de los pueblos árabes y musulmanes. Para vosotros, el tiempo no tiene valor. Perdóname si mi sinceridad es hiriente.

Rashid: Gran parte de lo que acabas de decir es correcto. En realidad, hemos cometido un gran fallo y dado una imagen equivocada a los demás sobre nosotros. No obstante, te corrijo tu error al relacionar estas conductas inexcusables con el Islam.

Michael: Si no se deben al Islam, ¿a qué se deben entonces? Lo que observo es que la mayoría de las personas impuntuales son conciudadanos vuestros.

Rashid: Existen dos diferencias cruciales entre nuestros pueblos y los vuestros: la cultura y el entorno. El verdadero culpable de estas conductas es en realidad el entorno y no el Islam.

Rajeev: ¿Cómo? Se supone que el Islam es un afluente importantísimo de vuestra cultura.

Rashid: Sí, así es. Pero, en realidad, muchos musulmanes contemporáneos no respetan los preceptos de su religión, sea por ignorar dichas enseñanzas, sea por dejadez. Y cuando la influencia de la religión y la creencia no son lo suficientemente importantes sobre la persona, entonces ésta se somete a la influencia del entorno que la rodea.

Michael: ¿Y cuál es el efecto del entorno en el tema del que hablamos?

Rashid: Te explico: vosotros, por ejemplo, en vuestros países, vivís desde hace mucho tiempo en un ambiente tremendamente frío. Las reglas de supervivencia os impusieron tener en cuenta el clima, aprovisionaros para el invierno, recoger leña preparándoos para afrontar su frío, etc. Y por lo tanto, vuestro propio entorno os hizo indispensable pensar y organizar una conducta y un estilo de vida que se caracteriza por la exactitud, la precaución y la consideración del factor tiempo.

Nuestros países en cambio, se encuentran en regiones de clima moderado o caluroso. Un clima que nos acompaña casi todas las estaciones del año y que nos proporciona cosechas abundantes y recursos disponibles a lo largo del año. Por lo tanto, se expandió el principio del mínimo esfuerzo: la mínima previsión y organización son suficientes para la continuidad de la vida. Esta realidad afectó el comportamiento de los habitantes de dichas regiones y tendieron hacia la dejadez o incluso, la holgazanería y pereza a las que ayuda el clima caluroso. No perciben que la falta de puntualidad y la consideración del factor temporal afecten a su supervivencia.

Rajeev: Es indudable que el entorno tiene un efecto muy fuerte sobre el ser humano. Combatir sus efectos requiere un factor incluso más influyente. ¿Acaso el Islam no pudo cambiar estos efectos negativos de estos entornos por falta de interés por estas cuestiones? ¿O es que simplemente no pudo?

Rashid: Respecto a su incapacidad, eso responde a muchos factores que serían difíciles de tratar ahora. Pero, generalmente hablando, podemos decir que el Islam pudo organizar las sociedades que lo adoptaron como referencia, al mismo tiempo que organizó las vidas de quienes lo observaron en cualquier contexto temporal. Existen ejemplos esclarecedores en este campo.

Michael: Menciónanos algunos de esos ejemplos.

Rashid: Son muchos. Entre ellos están:

Que Amara Ibn Juzaima Ibn Zabit relata que escuchó al califa Omar Ibn Al Jattab decir a su padre Juzaima: “¿Qué te detiene de plantar tus tierras?” Entonces, le contestó mi padre diciendo: “Soy un anciano y puede que muera mañana mismo.” Omar le contestó: “Insisto en que las plantes.” Amara dijo: “Y vi a Omar Ibn Al Jattab plantarlas con sus propias manos junto a mi padre.” Asimismo, dice el noble compañero del Profeta, Abdullah Ibn Masud: “Ciertamente, desprecio ver a un hombre sin hacer nada, sin ocuparse ni de sus quehaceres mundanos ni de sus asuntos trascendentes.” Dice Abdurrahman Ibn Imam Abu Hatim Al Razi contando cómo era su padre: “En ocasiones comía, caminaba o entraba a hacer sus necesidades mientras yo le leía un libro. Y siempre que entraba a casa para buscar algo, estaba yo leyéndole algo.”

Rajeev: No obstante, ¿acaso el Islam dejó bien fundada la importancia del tiempo en sus enseñanzas para que así quede como referencia para quienes lo adopten en cualquier época?

Rashid: Sí, el Islam eleva el valor del tiempo y establece su importancia en el Corán y la Sunna. Quien lea el Corán, la guía del Profeta del Islam y las vidas de sus compañeros y quienes los siguieron, no constatará excepto una exaltación del tiempo y un respeto a los compromisos en cualquier situación. Un aspecto de ello es que Dios, alabado sea, juró por el tiempo en Su libro en más de una ocasión: “¡Juro por el alba y las diez noches!” (Al Fayr: 1-2), dice también: “¡Juro por la noche cuando cubre [la tierra de oscuridad], y el día cuando resplandece!” (Al Layl: 1-2) “¡Juro por la fugacidad del tiempo!” (Al Asr: 1) e indica que uno de sus signos es la creación del sol y la luna, para que así sepamos el paso de los años y calculemos el transcurso del tiempo.

Esto se ve reflejado en la mayoría de los actos de adoración. Todas las adoraciones están ligadas al concepto de temporalidad en todos sus aspectos. El tiempo que determina el inicio y el final de cada adoración, es una condición para la validez y la aceptación de la misma. De ahí que el Islam haga hincapié en esta dimensión tan importante que es el respeto del tiempo y el compromiso con él como condición para la aceptación de las diferentes adoraciones. Por ejemplo, Dios, alabado sea, dice: “Ciertamente, la oración es en verdad un deber sagrado para los creyentes ligado a tiempos concretos [del día].” (An-Nisa’:103) La oración, que es el pilar de la religión, tiene tiempos determinados y señales claras. Lo mismo es cierto en el caso del resto de los pilares del Islam: el ayuno tiene un tiempo anual durante el cual el musulmán se rige de forma precisa y exhaustiva por determinados momentos. También el azaque, que es una práctica económica y social, se rige por unas citas precisas y unas medidas exactas. Lo mismo es aplicable al hayy (el peregrinaje).

El tiempo tiene en la Sunna del profeta, la paz sea con él, muchas pruebas que indican que recibe en ella la misma importancia que recibe en el Sagrado Corán. El Mensajero de Dios insistió en respetar nuestras citas lo cual es algo que entra en su dicho: “Los musulmanes deben cumplir sus condiciones.” Al determinar una cita para una reunión o un encuentro con un amigo, en realidad, cada uno de los citados se está autoimponiendo unas condiciones que debe cumplir y respetar. Si no es puntual, habrá roto esas condiciones que se puso a sí mismo. El Mensajero, la paz sea con él, determinó que no cumplir una promesa es un atributo de los hipócritas y dijo: “Tres son las señales del hipócrita: cuando habla, miente; cuando promete, no cumple; y cuando es encomendado con algo, traiciona.” Este individuo que tarda o simplemente no acude a su cita, por dejadez o para despreciar a los demás, en realidad rompe su promesa.

Michal: Pero el interés por el valor del tiempo es un principio que tienen en común todas las culturas y civilizaciones. ¿Acaso el Islam ha añadido algo nuevo a dicho valor?

Rashid: El Islam aportó tres dimensiones principales al valor de la buena inversión y la organización del tiempo. Primero su alcance, ya que el tiempo es lo más valioso que posee el ser humano. El tiempo es su vida. Es algo que no puede no adelantar, ni retrasar, ni aumentar. Si no puede tener ninguna esperanza de recuperarlo una vez lo haya perdido. Por ello, el Islam incita a saber invertir al máximo el tiempo. Es decir, hasta el fin de la vida del ser humano. Además, lo ligó a su otra vida, a su resurrección y su Juicio en el Día de la Resurrección. Asimismo, el Islam enseña aprovechar el tiempo todo lo posible incluso durante tiempos de dificultad. Dijo el Mensajero de Dios, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él: “Si el mundo llega a su fin mientras que uno de vosotros sostiene un vástago en su mano, y puede mantenerse de pie hasta plantarla, que lo haga.”

La segunda dimensión es la obligatoriedad. El Islam, al hacer de la inversión y la organización del tiempo un valor, lo hace considerando que no se trata de una elección que tiene el musulmán, sino que es algo obligatorio. Esto partiendo del hecho de que su longevidad, es decir, el período de tiempo que tiene para realizar sus obras, no es una propiedad puramente suya. Es más bien una dádiva de su Señor para que la invierta en lo que Le complace de la mejor forma. De allí que el Islam haga que el tiempo sea equiparable a un capital por cuya administración e inversión se le pedirán cuentas. El Mensajero de Dios, la paz sea con él, dijo: “No se moverá el siervo en el Día de la Resurrección hasta que sea interrogado por cuatro asuntos: En qué gastó su vida,…” Asimismo, dijo: “Hay dos favores de los que mucha gente no es consciente: la salud y el tiempo libre.” También dijo, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él: “Aprovecha cinco cosas antes de [que lleguen otras] cinco: tu vida antes de tu muerte, tu salud antes de tu enfermedad, tu tiempo libre antes de estar ocupado, tu juventud antes de tu vejez y tu riqueza antes de tu pobreza.” Y como es lógico, cuanto mayor sea el capital, mayor es la responsabilidad. Dios, alabado sea, dice: “¿No os dimos acaso una vida lo bastante larga como para que quien tuviera voluntad de recapacitar, recapacitara?” [Fatir:37] Y dijo el Elegido de Dios, la paz sea con él: “Dios no dejó excusas para una persona cuya muerte ha pospuesto hasta hacerle llegar a los sesenta años”.Y se relata que Al Hasan Al Basri (que Allah lo tenga en Su misericordia) dijo: “¡Oh hijo de Adán! No eres más que unos días. Cada día que se va, se lleva parte de ti.” Esa parte es divisible también en horas, minutos y segundos. Cada minuto o segundo que pasa, se lleva una parte de nosotros, porque el tiempo es vida.

La tercera dimensión es el incentivo de la retribución por este valor. Pues el tiempo es una de las cosas externas y cambiables que es difícil que nadie excepto la propia persona pueda controlar o manejar. Por ello, el Islam puso incentivos internos en el individuo musulmán que supera y están por encima de los factores e incentivos financieros. Aquí es donde se ve la importancia de la vigilancia de la consciencia de uno mismo, ya que ésta se considera un factor principal para regular el mínimo rendimiento aceptable. La vigilancia interna en el Islam, consiste en temer la llamada a cuentas del Creador y anhelar Su recompensa, lo cual invita al musulmán a invertir su tiempo en aquellas cosas que benefician tanto al individuo como a su comunidad.

Michael: ¡Qué religión más extraña! Interviene en todos aspectos de la vida del ser humano. No le deja al individuo elecciones incluso en su vida privada.

Rashid: No. Sí que deja espacios para la divergencia y las elecciones humanas. No obstante, no deja espacio para que otros métodos intenten ocupar su terreno, a menos que sea a través de su propio sistema. Esto está en coherencia con la visión islámica del ser humano, del universo y de la vida, algunos aspectos los cuales expliqué anteriormente.

El Islam ve el valor del tiempo no sólo desde el ángulo de una inversión material en la que entran aspectos administrativos o económicos. Más bien, su visión asciende y se alza mucho más arriba de eso. Desde el punto de vista islámico, antes de que el ser humano sea un obrero o un productor en los campos mundanos o materiales, es una persona sometida a la voluntad de Dios, que teme Su castigo y anhela Su recompensa; una persona que tiene en cuenta a Dios en todos sus actos y palabras. La inversión y la organización del tiempo en el Islam no es una idea abstracta que sólo tiene como fin sacar provecho del tiempo para incrementar las ganancias materiales y la producción. Es una idea más sublime. Su finalidad es espiritual, y parte desde el temor del Día de la Resurrección, el Día de la retribución y el castigo.

Rajeev: Tengo otras dudas relacionadas con la conducta de algunos musulmanes, aunque prefiero posponerlas hasta otro encuentro. Hasta pronto.

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