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El viaje de la eternidad

El viaje de la eternidad

El viaje de la eternidad

Nada más entrar a la sala de chat, Michael saludó a sus amigos. Rajeev le devolvió el saludo mientras que Rashid contestó diciendo: Esperadme un momento… os tengo preparado un vídeo realmente chocante. ¿Habéis visto lo del jugador del Livorno, Morosini, en un partido en Italia? Murió por causa de una parada cardíaca tras caer fulminado sobre el terreno de juego. Fue un gran shock para los telespectadores que lo veían agonizar justo después de estar corriendo lleno de vitalidad.

Michael: Es incluso más sorprendente cómo colapsó el jugador del Bolton, Fabrice Muamba, durante un partido contra el Tottenham en la Union Cup inglesa. Cayó en medio del terreno de juego por causa de un infarto y mientras todo el mundo lo daba por muerto, contra toda probabilidad su corazón fue resucitado 78 minutos después. Es algo que los médicos consideraron una muerto durante 78 minutos. El médico del equipo dijo en unas declaraciones. “Es algo totalmente increíble. No nos esperábamos la recuperación de Muamba de esta forma.” Muamba murió y volvió a la vida de nuevo.

Rashid: La muerte es la única realidad que reconoce y sobre la que coincide todo el mundo. Pero, ¿qué hay después de la muerte? ¿Es acaso el final o es que existe otro principio después en el Último Día tal y como creen muchas personas?

Rajeev: La fe en la Resurrección es una creencia primitiva que trae consigo el ser humano desde su aparición y desde el alba de su existencia en la tierra. Los restos arqueológicos y la historia nos demuestran que esta creencia ha existido en las civilizaciones más antiguas y la conocieron los antiguos egipcios, las tribus mayas, los romanos y en Mesopotamia, entre otros sitios. Además de ser una creencia omnipresente en todas las religiones, las religiones creadas por el ser humano también la contemplan, como son el brahmanismo, el budismo, el confucianismo, el zoroastrismo, y el sabeísmo.

Rashid: Lo que has dicho es verdad, y es una creencia a la que llamó el Mensajero del islam, tal y como la expusieron a la humanidad los demás profetas y mensajeros. La fe en ella sigue siendo una de las condiciones del Islam en todos los tiempos. No tiene sentido creer en Dios, en Sus libros, y Sus mensajeros, sin creer en este principio.

Michael: No obstante, observe que la influencia de esta creencia en la vida de la gente no es siempre la misma. También, que pocos son los que la tienen en cuenta en su consciencia y su conducta.

Rashid: Eso también es cierto. La gente la reconoce de manera teórica, pero son pocos los que la tienen en cuenta de manera viva en su realidad. La prueba de ello es que si nos imagináramos una sirena de alarma que anunciara el inicio de un ataque aéreo durante alguna guerra, lo esperado y natural es que las calles estuviesen totalmente vacías de viandantes y de movimiento. Hasta el punto de que, quien no lo haga, es tachado de ser necio o de estar loco. Y eso se da con algo en este mundo, ¿qué decir del peligro más grande que nos amenaza? Se trata de un peligro que la gente cree que se va a cumplir inevitablemente, y un peligro acerca del cual nos avisa el Creador del universo, alabado sea, y que anunció en boca de todos Sus mensajeros. Lo lógico es que esta advertencia divina tuviese una reacción y una respuesta más grande y más inmediata.

Michael: Creo que la razón de esto es que la gente ve y oye el peligro que anuncian las sirenas, e incluso si no lo han experimentado, al menos lo han visto en otras situaciones y otros lugares, o han visto sus efectos. Mientras, el último Día está oculto y nos separa de él la muerte. No lo podemos ver aquí y ahora, y por lo tanto, esta es la razón de la diferencia entre ambas certezas.

Rashid: Lo que dices es correcto. Pero se supone que el ser humano llega a las realidades y a su certeza acerca de ellas mediante su intelecto y no sólo a través de sus sentidos. La razón de la debilidad de la certeza en esas personas es que no hacen uso del ojo de sus intelectos. No contemplan la cuestión con detenimiento. Si empleasen sus intelectos y lo analizaran, se darían cuenta de que lo que ven con sus ojos no es más que la certeza de aquello que está más allá de su vista y sus sentidos.

Además, existen cosas cuya visión o experiencia significan la muerte de la persona, ya que sólo se pasa por ellas una vez. Si una persona desafiara a otra diciendo que se puede tirar desde un edificio muy alto sin que le pase nada malo, y la otra persona dijera que hay que probarlo. Será la primera y última prueba que efectúe la persona que lo está comprobando. Es decir, no hay que probar la veracidad o falsedad de esto con ese experimento, sino que es a través del empleo de nuestro intelecto, analizando los precedentes y trazando analogías. Es así como se llega al resultado previsto del experimento sin tener que experimentarlo.

Rajeev: Entonces, para llegar a esas dos certezas tenemos que probar esta creencia mediante los argumentos intelectuales y las analogías científicas.

Rashid: No hay inconveniente en ello. No obstante, yo digo que la mayor prueba de ello es la certeza en la veracidad de Quien nos lo ha anunciado, que es Dios, alabado sea, en boca de Sus mensajeros. Esa es la condición de la fe, ya que Él sabe más que nosotros y conoce mejor aquello que nos beneficia y aquello que nos daña.

En cuanto a las pruebas mentales y las analogías científicas que pides, son muchísimas…

Te menciono algunas:

La primera prueba: El inicio como prueba del reinicio. Es decir, si damos por hecho que es Dios, alabado sea, Quien nos creó la primera vez, entonces Aquel que nos ha creado una vez desde la nada es capaz de darnos vida otra vez después de la muerte. Y lo que es más, la probabilidad de que haya otra vida es más fuerte teóricamente que la primera vida.

La segunda prueba: la transformación de las sustancias y las cosas desde un estado a otro y de una naturaleza a otra. El Corán nos da un ejemplo de ello que cualquier persona puede experimentar. Se trata de sacar fuego de los árboles verdes. Es decir, Aquel que hace que algo salga de su contrario, y ante Quien se someten con facilidad las materias de todas las criaturas, es sin duda capaz de devolver la vida a los huesos después de volverse polvo.

La tercera prueba es la transformación de las creaturas. Primero vida, luego muerte, y después vida de nuevo. Un grano inerte nos da una planta fértil, verde, que florece y da sus frutos. Luego esa misma planta viva da semillas inertes que no crecen por sí solas. Las aves dan a luz huevos muertos en un principio, pero que luego se desarrollan en un ave viva que se mueve de nuevo. La vida es latente en cosas que creemos que son muertas. Lo mismo pasa con el ser humano y todos los animales.

La cuarta prueba es la observación del fenómeno de la resurrección en la vida del ser humano, los animales y las plantas. El ser humano medio se compone de 260.000.000.000.000.000 (260 mil billones) de células que están en constante cambio todos los días. Son células que disminuyen pero que son reemplazadas gracias a los alimentos. Así pues, el cuerpo humano se auto-sustituye de forma constante como un río que fluye. El cuerpo humano cambia tanto que incluso llegado un punto, dejan de existir células antiguas. Esta operación se da de forma más rápida en niños y jóvenes, mientras que se ralentiza en la vejez. Es un cambio que se da como media una vez cada diez años.

Esto nos indica que el cambio del cuerpo material es constante, mientras que el ser humano por dentro se mantiene igual: sus costumbres, sus conocimientos, sus miedos, sus esperanzas, sus ideas, etc. permanecen intactos. Si el ser humano dejase de existir con el momento en que perece el cuerpo, eso conllevaría la merma de su forma de ser al menos con la desaparición de sus células y con su cambio total. Esto nos demuestra que la vida humana es algo distinto del cuerpo. Permanecerá a pesar del cambio o la desaparición del cuerpo y sus células de manera constante.

El quinto argumento: la ciencia moderna indica que nuestras mentes registran de forma íntegra todas las acciones del ser humano. Entre los fines más importantes de la otra vida está retribuir al ser humano por sus actos en esta vida según el bien o el mal que haya hecho y según lo que haya sido registrado a su favor o en su contra. Esto incluye sus intenciones, sus palabras, sus actos, etc. La ciencia moderna confirma que estas dimensiones no desaparecen, sino que son recuperables y rescatables después de su fin.

Las ideas y las intenciones que se nos ocurren y que acabamos olvidando, volvemos a verlas en nuestros sueños o cuando hablamos en casos de histeria o de demencia sin saber lo que decimos. Esto demuestra de forma definitiva que la mente o la memoria no es sólo aquella que sentimos o de la que somos conscientes, sino que hay otros componentes de esta memoria de los que no somos conscientes. Son partes independientes y que la ciencia ha encontrado que es imposible borrar.

En cuanto a las palabras, la ciencia moderna ha encontrado que los sonidos que oímos son ondas en el aire, y que dichas ondas permanecen después de emitirlas por primera vez. Y en teoría, sería posible oírlas de nuevo incluso después de pasar siglos, aunque los científicos no han podido hacer de forma práctica hasta el momento. Esto demuestra que todo aquello que pronuncia el ser humano queda registrado.

En cuanto a los actos, demuestran de forma sorprendente que la otra vida es una realidad. La ciencia moderna confirma que todas nuestras acciones, sea a la luz o en la oscuridad, existen en el espacio en forma de imágenes. Los cuerpos, tanto móviles como inertes, emiten calor de forma constante, y a la vez reflejan las formas y dimensiones de los demás cuerpos. Han inventado un aparato termográficos muy preciso que fotografían las emisiones térmicas que emite cualquier ser. No obstante, estos aparatos no pueden fotografiar las ondas térmicas excepto durante unas pocas horas después de que haya ocurrido el suceso.

Michael: Si damos por hecho que el último Día es real, y sabemos su importancia en el Islam. ¿Cuáles son las principales características de esta creencia en él?

Rashid: Los detalles de esta creencia en el Islam son bastante diferentes de lo que vino en la mayoría de las demás religiones. No obstante, en general podemos resumir esta creencia en que:

Dios borrará este mundo y todas las criaturas que contiene en un día que conocemos como el Último Día.

Luego, Dios, alabado sea, los resucitará de nuevo, los aglomerará ante Él y ese es el Día de la Resurrección o de la Aglomeración.

Entonces será presentado ante la corte divina todo aquello que han hecho los seres humanos en sus vidas, tanto lo bueno como lo malo, sin añadir ni quitar nada.

Dios, alabado sea, sopesará para cada ser humano sus acciones bondadosas y malignas. Si las primeras superan las segundas, la persona quedará perdonada, y si las malas acciones superan las buenas, la persona será castigada.

Aquellas personas que sean perdonadas entrarán al paraíso, y aquellas que son castigadas entrarán al infierno.

Rajeev: Sin duda, es un tema peligroso.

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Muhammad… el sello de los mensajero