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El Islam y la ciencia

El Islam y la ciencia

El Islam y la ciencia

El Islam es la religión de la ciencia y el saber

Indudablemente, el camino de la felicidad debe pasar por las vías de la ciencia y la civilización. Es imposible que su vía sea aquella de la ignorancia y el retraso. Y no existe ninguna religión ni ninguna ideología que haya apreciado a los sabios y científicos, que haya honrado su buen trato, que haya incitado a buscar el conocimiento y a usar el raciocino y haya invitado a la reflexión y la contemplación como lo ha hecho la religión islámica que trajo el Profeta Muhammad (La paz y las bendiciones sean con él) y que edificó una grandiosa civilización que se expandió por Oriente y Occidente. Por ello, la llegada del Profeta (La paz y las bendiciones sean con él) es considerada equiparable a una verdadera revolución en el ámbito científico y en el espíritu de la búsqueda de conocimiento. El Islam vino para iniciar el método científico y para iluminar la tierra con la luz de la buena guía divina. Dios, alabado sea, dijo: “¿Desean acaso [ser gobernados por] la ley del paganismo ignorante? Pero, para la gente de certeza interior, ¿quién puede ser mejor legislador que Dios?” [Al-Ma’ida:50]

Por lo tanto, la ignorancia, las conjeturas, la incertidumbre y la duda no tienen cabida en esta religión. De hecho, lo primero que le fue revelado al Profeta analfabeto (La paz y las bendiciones sean con él) fue: “¡Lee en el nombre de tu Señor, que ha creado –ha creado al hombre de una célula embrionaria! ¡Lee –que tu Señor es el Más Generoso! Ha enseñado [al hombre] el uso del cálamo; enseñó al hombre lo que no sabía.” [Al-‘Alaq:1-5]

Y así, queda claro que este tema primordial es la llave para entender esta religión, la clave para comprender el mundo, e incluso, para comprender la otra vida a la que todos los humanos han de retornar.

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Robert Pierre Joseph

Profesor de filosofía en universidades francesas
Lee la llamada del islam
No hay duda de que el islam, religión de ciencia y conocimiento, llama a sus seguidores a adquirir el conocimiento y aplicarlo, eso es indudable; pues la primera aleya del noble Corán es: (Lee en el nombre de Tu señor, el que creó todas la cosas.)

La importancia de la ciencia en el Corán y la Sunna

Es más, se puede constatar que el interés del Corán por el tema de la ciencia y el conocimiento no empezó con los primeros instantes de su revelación sino con el génesis de la creación del propio hombre tal y como nos relata Dios, glorificado sea, en los versículos del Glorioso Corán. Dios creó a Adán, hizo que fuese regente en la tierra, ordenó a los ángeles que se postraran ante él, lo honró, lo exaltó y lo elevó, y nos relató a nosotros y a los ángeles el motivo de dicho honor, dignidad y alto estatus. Indicó que es el conocimiento. Dios, alabado sea, afirma esta realidad diciendo: “Y he ahí que tu Señor dijo a los ángeles: “Voy a poner en la tierra a alguien que ha de heredarla.”Dijeron: “¿Vas a poner en ella a alguien que extenderá la corrupción en ella y la corromperá, mientras que nosotros proclamamos Tu gloria infinita, Te alabamos y santificamos Tu nombre?” [Dios] respondió: “Ciertamente, Yo sé lo que vosotros no sabéis.” Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas [cosas], si es verdad lo que decís.” Dijeron: “¡Gloria a Ti! No tenemos más conocimiento que el que Tú nos has impartido. Ciertamente, sólo Tú eres omnisciente, sabio.” Dijo: “¡Oh Adán! Infórmales de los nombres de estas [cosas].” Y cuando [Adán] les hubo informado de sus nombres, [Dios] dijo: “¿No os dije: ‘Ciertamente, sólo Yo conozco la realidad oculta de los cielos y de la tierra, y conozco todo lo que ponéis de manifiesto y todo lo que ocultáis’?” [Al-Baqara:30-33]

Entre las cosas que indican el valor del conocimiento y su importancia en el Islam está el hecho de que no sólo empezó el Corán tratando el conocimiento al decir: “¡Lee!” Sino que ello fue sistemático y establecido por esta eterna constitución. Casi no existe un solo capítulo que carezca de una mención del conocimiento tanto de forma directa como indirecta. Por ejemplo, Dios, exaltado sea, nos ordenó a buscar tener saber incluso de algo tan obvio como es la unidad de Dios, alabado sea. El Altísimo nos dice: “Sabe, pues, [Oh hombre,] que no hay más deidad que Dios, y [mientras aún hay tiempo,]pide perdón por tus pecados y por [los de] los creyentes y las creyentes: pues Dios conoce vuestras idas y venidas, y también vuestras morada [de descanso]” [Muhammad:19]

Ello indica la grandiosidad del saber y de la gente que lo posee. Dios descarta cualquier equiparación entre los que saben y los que no saben: “Di: “¿Pueden ser considerados iguales los que saben y los que no saben?” ¡[Pero] sólo tienen presente esto los dotados de perspicacia!” [Az-Zumar:9]

Y Dios, ciertamente, elevó a los que recibieron el saber a alto rangos en este mundo, además de la recompensa que recibirán en la otra vida. Dios, alabado sea, dice: “Dios elevará en [muchos] grados a quienes de vosotros hayan llegado a creer y, [sobre todo,] a quienes se haya dado [verdadero] conocimiento: pues Dios es plenamente consciente de lo que hacéis.” [Al-Muyadala:11]

Eso sin contar el hecho de que no exista en el Corán ninguna incitación a aumentar nuestra posesión de cualquier bien excepto el saber. Dios nos dice: “Y di [siempre]: “¡Oh Señor mío, auméntame en conocimiento!”” [Ta-Ha:114]

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Stanley Lynn Paul

Científico británico
La mezquita es una universidad
Las mezquitas fueron, y algunas aún siguen, siendo universidades del islam, pues se llenaron de estudiantes con sed de conocimiento, que asistían para escuchar las conferencias sobre ciencias de la religión y la jurisprudencia, la filosofía, la medicina, y las matemáticas. Los sabios llegaron de todas partes del mundo para aprender el idioma árabe, y todos eran bienvenidos sean de la nacionalidad que fuera.

De ahí que no se trate de una exageración cuando el Profeta (La paz y las bendiciones sean con él) nos afirma: “Quien siga un camino en el cual busque conocimiento, Dios le facilitará un camino al paraíso. Ciertamente, los ángeles bajan sus alas en señal de complacencia con quien busca conocimiento, y ciertamente, todos en cuantos están en el cielo y tierra piden perdón para quien busca conocimiento, incluso los peces en el agua. La distinción del sabio por encima del adorador es como la distinción de la luna sobre todas las estrellas. Los sabios son los herederos de los profetas, y los profetas no dejaron en herencia ni dinares ni dírhams, sino sólo dejaron en herencia el saber. Aquel que lo obtenga habrá obtenido una porción cuantiosa.” [Narrado por Muslim] Por eso, después de la llegada de Muhammad (La paz y las bendiciones sean con él), las mezquitas se convirtieron en fortalezas para el saber y para los sabios.

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Maurice Bucaille

Científico y médico francés
El Corán y los Milagros científicos
El Corán contiene aleyas precisas sobre ciencias naturales, que las expuso el profesor Yusuf Marua en su libro “las ciencias naturales en el noble Corán” y fueron exactamente 774 aleyas, que se clasifican como sigue: 61 sobre matemáticas, 264 sobre física, 5 sobre el átomo, 29 sobre química, 62 sobre proporcionalidad, 100 sobre astrología, 20 sobre meteorología, 14 sobre ciencias acuáticas, 11 sobre astronomía, 12 sobre ciencias animales, 21 sobre ciencias agrícolas, 36 sobre biología, 73 sobre geografía, 10 sobre antropología, 20 sobre las capas terrestres, y 36 sobre ciencias del universo y su historia.

La gran sorpresa nos la encontramos al contar el número de veces que fue mencionada la palabra “conocimiento” con sus diferentes derivativos en el Libro de Dios. Encontramos que llega a las 779 veces. Es decir, un promedio de siete veces aproximadamente por cada capítulo del Corán. Y esto sólo en el caso de la palabra - ‘Ilm – (conocimiento en árabe) con sus tres letras. Existen muchas otras palabras que indican el mismo significado y tienen la misma connotación aunque con diferentes significantes: “Yaqin” (convicción), “Huda” (guía), “’aql” (raciocinio), “fikr” (pensamiento), “nadhar” (visión intelectual), “hikma” (sabiduría), “fiqh” (comprensión), “burhan” (evidencia), “dalil” (señal), “huyya” (prueba), “’aya” (signo), “bayyina” (señal exclarecedora), etc. Son muchas las connotaciones que se engloban dentro del campo semántico del saber y conocimiento en árabe y que incitan a buscarlos.

En cuanto a la Sunna Profética, sería tremendamente difícil contar la repetición de estas palabras en ella, ya que tiene lugar con gran frecuencia.

El desarrollo de a humanidad gracias al islam

El Corán no es un libro de física, química, biología o matemáticas. Es un libro de guía moral. Y aún así, sus contenidos no contradicen nada de lo que ha confirmado la ciencia moderna.

Todo esto tuvo una repercusión de gran alcance en el Estado Islámico después. Vemos que tuvo lugar una gran vitalidad y una amplia actividad científica en los diferentes ámbitos del saber. Una actividad sin precedentes en la historia. Lo cual hizo que se consiguiese un auge civilizacional grandioso a manos de los científicos musulmanes aportando una provisión científica magnífica al legado humano que el mundo entero sigue reconociendo. Dice Max Mayorhoff: “Podemos atribuir el desarrollo de la química en Europa de manera directa a Yabir Ibn Hiyan. La mayor prueba de ello es que muchos términos que acuño él siguen en uso en los diferentes idiomas europeos.”

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Stanley Lynn Paul

Orientalista británico
La obsesión con la cultura
En la ciudad de Medina no se vio un movimiento tan impresionante como aquél repentino interés por la cultura, tal y como sucedió en todas partes del mundo islámico; con ello todo musulmán desde el califa hasta el obrero parecía estar sediento de buscar el conocimiento. Ello fue lo mejor que el islam ha dado, pues el interés de los estudiantes por el centro de estudios de Bagdad y otros centros que fueron el núcleo de las humanidades y las ciencias se parecía al movimiento actual de sabios europeos que llenaban las universidades en busca del conocimiento, incluso más impresionante.

Dice Aldo Mieli: “Si nos referimos a las matemáticas o a la astronomía, nos toparemos desde el principio con científicos de primera orden entre los cuales destacan Abu Abdullah Muhammad Ibn Musa Al Jawarizmi [1]… Al Jawarizmi dio origen a una serie de matemáticos impresionantes y sus libros se estudiaron en las universidades europeas hasta el siglo 16.”

GUSTAVE Le Bon

Historiador francés
La civilización de la ciencia
Cuanto más profundizamos en estudiar la civilización árabe y sus libros de ciencias, sus inventos, y sus artes, se nos revelan nuevas verdades y amplios horizontes y rápidamente nos damos cuenta de que gracias a los árabes en la edad media se adquirió el conocimiento sobre las culturas más antiguas, y que durante 5 siglos no se conocieron fuentes del saber excepto los libros de los árabes, y que fueron ellos quienes impulsaron Europa con civismo, conocimiento y modales, y que la historia nunca conoció una nación que produjo lo que ellos en tan corto tiempo, y ninguna nación les superó en la innovación del arte.

Y dice Ingrid Haneke acerca del capítulo dedicado a la cirugía del libro titulado:

“At-tasrif ‘an man ‘ayaza ‘an at-ta’lif [2]” de su autor Az-Zahrawi: “La tercera parte de este libro jugó un papel importante en Europa ya que puso las bases de la cirugía europea y llevó esta sección de la medicina a una posición muy alta haciendo que la cirugía se independizara y se fundamentara en las bases de las técnicas de disección.” Este libro de Az-Zahrawi tuvo un gran impacto sobre el renacimiento europeo a lo largo de cinco siglos ya que se estudiaba en las universidades europeas y era considerado como una referencia principal para los cirujanos europeos.

Los científicos musulmanes siguen aportando grandes logros para toda la humanidad. Dice Ahmad Zaouil [3] en su libro “La Era del Saber”: “Mi trabajo se centraba en el núcleo de los átomos, donde tiene lugar la fisión y la fusión de las partículas, y temporalmente se enmarcaba dentro del segundo, ya que en ese mundo un segundo es una eternidad.”

Sin duda, este saber, esta guía y esta luz que trajo Muhammad (La paz y las bendiciones sean con él) salvó a la humanidad de aguas estancadas y la elevó mediante el conocimiento, la civilización y la civilidad a lo largo de la historia.

El método científico del Islam

El Islam trajo un método sistemático. Por ejemplo, el islam nos avisa contra la imitación sin el uso del raciocinio. Dios, alabado sea, dice de los incrédulos: “Dijeron: “¡No!, seguiremos [sólo] lo que hemos hallado que creían y hacían nuestros antepasados.” ¡Pero! ¿Aun si sus antepasados no usaban la razón y carecían de toda guía?” [Al-Baqara:170]

Y nos dice acerca de seguir meras conjeturas sin un método científico: “Ellos siguen tan solo las suposiciones [de otros], y ellos mismos no hacen sino conjeturar.” [Al-Anaam:116]

Y acerca de los caprichos que contradicen el conocimiento, la lógica, la racionalidad y el estudio, Dios, exaltado sea, nos afirma: “Ciertamente, mucha gente extravía a otros con sus opiniones erróneas, sin [tener] conocimiento.” [Al-Anaam:119]

Acerca del odio y la aversión que nos alejan de la justicia y la equidad, nos exhorta diciendo: “Y que el odio hacia otros no os haga desviaros de la justicia. Sed justos: esto es lo más afín a la consciencia de Dios. Y manteneos conscientes de Dios: en verdad, Dios está bien informado de todo cuanto hacéis.” [Al-Ma’ida:8]

En cuanto a la objetividad científica, Dios nos dice acerca de las manipulaciones de los judíos: “Algunos de los que practican el judaísmo tergiversan el significado de las palabras [reveladas], sacándolas de su contexto y diciendo [cosas como]: “Oímos, pero desobedecemos.”” [An-Nisa’:46]

Con referencia a evitar la injusticia y la obstinación, nos dice el Altísimo: “Incurren en el mal los que oprimen a [otra] gente y se conducen insolentemente en la tierra, atentando contra todo derecho: ¡a ésos les aguarda un doloroso castigo!” [Ash-Shura:42]

Acerca de la fidelidad científica y la justicia con nuestros semejantes, nos incita a lo siguiente: “Ciertamente, Dios os ordena restituir a sus dueños todo lo que os fue encomendado y que cuando juzguéis entre la gente lo hagáis con equidad. En verdad, Dios os exhorta a algo excelente: ciertamente, Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve.” [An-Nisa’:58]

En cuanto a la ecuanimidad, la imparcialidad y el testimonio veraz nos hace este llamamiento: “¡Oh creyentes! Sed firmes en establecer la justicia, dando testimonio de la verdad por Dios, aunque sea en contra de vosotros mismos.” [An-Nisa’:135]

Y resalta la importancia de escrutar la evidencia y las pruebas diciendo: “Di: “¡[Si eso creéis,] presentad vuestra prueba, si creéis realmente lo que decís!” [An-Naml:64]

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René Guénon

Filósofo francés
El milagroso Corán
He estudiado todas las aleyas del Corán que refieren a la ciencia y la naturaleza, y descubrí que estas aleyas encajan perfectamente con nuestra ciencia actual, y por ello estoy seguro de que Muhammad vino con la verdad absoluta desde hace más de mil años, antes de que hubiera un profesor de entre la gente, y si cada experto en un campo de ciencia o arte comparase todas las aleyas coránicas relacionadas con su campo, como hice yo, entonces se sometería al Corán sin duda alguna, en caso de ser juicioso y libre de negación.

Entre muchos otros pasajes que conforman el método práctico que lleva a una vida de conocimiento y civilización.

  - Pertenecientes de "Los Diálogos de la Feclicidad"
  - Pertenecientes de la novela
  - Pertenecientes de los libros
  - Pertenecientes de los videos
Una ley injusta