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La realidad de la existencia y su efecto a la hora de lograr la felicidad

La realidad de la existencia y su efecto a la hora de lograr la felicidad

La realidad de la existencia y su efecto a la hora de lograr la felicidad

Dalida

Cantante famosa a nivel mundial
Aguanta
Antes de suicidarse escribió su última carta en la que dijo: “¡No soporta la vida! Perdonadme ”

Muchas personas creen que la comodidad significa necesariamente felicidad. Por ello, buscan una comodidad que en ocasiones les trae depresión, tristeza, soledad y sufrimiento. Olvidan que muchas ocasiones sienten felicidad incluso cuando están sometiendo su cuerpo al cansancio físico, e incluso puede que dicho cansancio sea a veces la propia felicidad. Por ejemplo, si uno se ve obligado a saltar al fondo de un pozo para salvar a un niño que hubiese caído ahí, uno estaría feliz de haberlo hecho a pesar de todas las heridas y el dolor del que sufre como consecuencia de su bajada al fondo del pozo. ¿No ves el cansancio que sufren científicos y estudiantes a la hora de adquirir conocimientos que les traen felicidad, cosa que levanta su estatus y les proporciona un gran placer a pesar de todo lo que sufrieron en dicho proceso? También puedes observar al atleta que es feliz con su ejercicio a pesar del sudor que transpira todo su cuerpo. Tenemos el ejemplo de quienes se pasan la vida al servicio de los más débiles y necesitados y encuentran felicidad a pesar de su esfuerzo y cansancio. O quien gasta su dinero, tan amado y codiciado por su espíritu, en cubrir las necesidades de pobres y desheredados. Así, el ser humano sacrifica su comodidad y aquello que ama para encontrar la felicidad y experimentarlo en su espíritu.

Por lo tanto, a consecuencia de esta discrepancia y diferencia de opiniones y definiciones de la felicidad, uno se mantiene confuso en su búsqueda pertinaz de la felicidad verdadera, de su significado de cómo conseguirla.

El ser humano

¿De qué fue creado?

Dice Dios, glorificado sean: “Él es quien os crea de tierra, luego de una gota de esperma, luego de una célula germen; y luego os hace salir como niños; y luego [ordena] que alcancéis la madurez, y luego que lleguéis a la vejez –aunque [hace que] algunos de vosotros mueran antes-: y [Él ordena todo esto] para que alcancéis un plazo fijado [por Él], y para que [aprendáis a] usar vuestra razón.” [Gafir:67]

Sí… Su humilde origen es tierra y agua, y su destino ineludible es aquel de un cadáver inmóvil. Y en ese transcurrir entre una cosa y otra, el ser humano lleva impurezas en sus entrañas, le causa asco aquello que sale de su vientre y aun así discute con su Señor. ¡Qué ingrato es!

Dice Dios, exaltado sea: “El hombre se destruye a sí mismo: ¡con qué obstinación niega la verdad! ¿De qué sustancia lo crea [Dios]? Lo crea de una gota de esperma, y luego determina su naturaleza, luego le facilita su paso; y al final le hace morir y lo lleva a la tumba; y luego, cuando Él quiera, le hará resucitar.” [‘Abasa:17-22]

A pesar de ello, es un ser dignificado por encima de todos los demás seres. Pues, ciertamente, Dios ordenó a Sus ángeles postrarse ante su abuelo Adán, acusó a su disposición la tierra y todas sus criaturas, y lo dotó de una mente con la cual pudo lograr milagros. Dios, ensalzado sea Su nombre, dijo: “Pues, en verdad, hemos honrado a los hijos de Adán, y los hemos llevado por tierra y por mar, y les hemos dado sustento de las cosas buenas de la vida, y les hemos favorecido por encima de gran parte de Nuestra creación:” [Al-Isra’:70]

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Rosemarie Haw

Periodista británica
La respuesta suficiente
“En la práctica de los preceptos del Islam el ser humano descubre su naturaleza humana y su verdadera personalidad, y conoce a sí mismo, el Islam es la única religión que dio las respuestas convincentes a mis preguntas confusas ”

Por lo tanto, no se puede comprender la esencia del ser humano excepto a través de la visión conjunta de estas dos verdades. Mediante esta visión se llega a la rectitud del equilibrio basado en la fe en que todo aquello que logre un ser humano, toda su gloria, sus victorias, sus riquezas su saber, etc. no son más que favores que le otorga Dios, el Altísimo, Quien dice: “Pues, cualquier bien que os llega, viene de Dios; y cuando os aflige una desgracia es a Él a quien pedís ayuda.” [An-Nahl:53]

En cuanto al propio ser humano, no es más que una masa de carne y hueso que sólo se eleva gracias a su espíritu el cual debe educar y domar mediante los conocimientos beneficiosos y las obras piadosas. Y a pesar de su debilidad y su incapacidad, Dios, glorificado sea, lo ha honrado con atributos que lo capacitan para soportar la responsabilidad que le ha sido confiada y que no pudieron soportar las demás criaturas que lo rodean. Dios, alabado sea, dice: “En verdad, ofrecimos el compromiso [de la razón y la volición] a los cielos, a la tierra y a las montañas: pero rehusaron cargar con él por temor. No obstante, el hombre lo aceptó, pues, en verdad, ha sido siempre propenso a ser sumamente malvado, sumamente necio.” [Al-Ahzab:72]

Si el ser humano desestabiliza su fe faltando a una de las condiciones del equilibrio entre estas dos verdades ocurre uno de estos dos escenarios: o se concentra sobre la primera verdad y no ve en sí más que un cuerpo impuro y animal que no tiene objetivo ni propósito en esta vida, y por lo tanto se obsesiona como un animal con los placeres físicos hasta terminar humillándose a sí mismo. Dios, ensalzado sea Su nombre, dice: “Y los incrédulos aunque disfruten de su vida [en este mundo] y coman como come el ganado tendrán el fuego [del más allá] por morada.” [Muhammad:12]

O el Segundo escenario: dejarse poseer por la segunda verdad. Ello le lleva a la altivez y la soberbia; considerarse divino y recurrir a la opresión olvidando que tarde o temprano ha de volver a su Señor. Dios afirma esto diciendo: “¡Pero no! En verdad, el hombre se vuelve sumamente soberbio cuando se cree autosuficiente: ciertamente, todos habrán de retornar a su Señor” [Al-‘Alaq:6-8]

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Thomas Edison

Tus capacidades
“Aunque su posición no era relevante y sus obras escasas, según la gente, pero encontró a sí mismo –Edison fue expulsado de la escuela- en sus inventos, y su favor era muy grande para la humanidad, los más importante es ser feliz y conocer tu lugar y tus capacidades”

De ahí que el ser humano deba conocer el debido valor de su espíritu y conciliarse con él. De hecho, uno de los motivos principales de la infelicidad es el hecho de que el ser humano los encuentre a sí mismo y sea incapaz de conocer su sitio dentro de la sociedad; el hecho de que se conozca a sí mismo, su valor y lo que puede aportar.

¿Para qué fue creado?

Dios, alabado sea, creó todo cuanto existe, y ciertamente Su creación ni es un despropósito ni es en vano. Dios, glorificado sea, nos pregunta: “¿Pensabais, acaso, que os creamos por mera diversión, y que no habríais de retornar a Nosotros?”¡[Sabed,] pues, [que] Dios es sublimemente excelso, el Supremo Rey, la Suprema Verdad: no hay deidad sino Él, el Señor del Noble Trono!” [Al-Mu’minun:115-116]

Si ha creado la creación es con el fin de que lleven a cabo su adoración, una adoración en su sentido más amplio que abarca todos los aspectos de la vida inclusive su trabajo, su juego, su ocio y la totalidad de su vida, en vez de unos meros rituales. Dios, exaltado sea, dice: “Y no he creado a los seres invisibles y a los hombres sino para que Me [conozcan y] adoren” [Ad-Dariyat:56]

En cuanto a quienes desconocen estos siguen sufriendo de su ignorancia y permanecen en la duda y la confusión que les acompaña y les atormenta durante toda su vida. Establecen una dicotomía entre la adoración y la felicidad, entre la adoración y cualquier aspecto de la vida terrenal, y consideran incompatibles la vida mundana con la vida trascendental.

Dios, exaltado sea, puso al servicio de la humanidad todo en cuanto existe en los cielos y la tierra. Dios nos dice: “Y ha puesto a vuestro servicio, [como un regalo] procedente de Él, todo cuanto hay en los cielos y en la tierra: ¡ciertamente, en esto hay en verdad mensajes para gente que reflexiona!” [Al-Yaziya:13]

El ser humano debe comprender que esta tierra le ha sido confiada por su verdadero propietario. Mientras que la propiedad del ser humano es un mero examen y una puesta a prueba. Dios nos informa acerca de esto diciendo: “Pues, es Él quien os ha hecho heredar la tierra, y entre vosotros ha elevado a algunos por encima de otros en rango, para probaros en lo que os ha dado. Ciertamente, tu Señor es rápido imponiendo el castigo: aunque Él es en verdad indulgente, dispensador de gracia.” [Al-Anaam:165]

La vida

Después de comprender el ser humano la realidad de su existencia, aspira con su espíritu a contemplar la esencia de la vida hacia la cual siente apego de forma innata. Esa vida que es la base sobre la cual se levantan todos los placeres de la vida mundanal y todas sus alegrías, sobre ella se fundamenta la esperanza en lograr aquello que ansia el alma y hacia lo cual se inclina. ¿Cuál es el propósito de la vida?

El propósito de la creación de la muerte y la vida es poner a prueba a las personas y ver quiénes mejor obran. Dios, alabado sea, dice de sí mismo: “Aquel que ha creado la muerte y la vida, para probaros [y así poner de manifiesto] quién observa la mejor conducta, y [haceros ver que] Él solo es todopoderoso, realmente indulgente.” [Al-Mulk:2]

Esa es la verdad que desconoce la mayoría de la gente. Así es, esa es la sabiduría detrás de esta vida mundana. Dios, glorificado sea, dice: “La parábola de la vida de este mundo es justamente como la lluvia que hacemos caer del cielo, y que es absorbida por las plantas de la tierra de las que los hombres y los animales obtienen su alimento, hasta que cuando la tierra ha asumido su ornamento y ha sido embellecida, y quienes habitan en ella creen haber logrado el dominio cae sobre ella Nuestro decreto, de día o de noche, y la convertimos en un rastrojo, como si no hubiera existido un ayer. ¡Así exponemos con claridad estos mensajes para una gente que reflexiona!” [Yunus:24]

Y dice, ensalzado sea Su nombre: “Y preséntales la parábola de esta vida: [es] como el agua que hacemos caer del cielo, y que es absorbida por las plantas de la tierra, que [luego] se vuelven paja seca que los vientos dispersan. Y Dios es el Omnipotente.” [Al-Kahf:45]

Así pues, esta vida que vivimos es pasajera y no es duradera. Es un simple puente que nos lleva a la otra vida. La vida no termina con nuestra existencia terrenal, sino que existe otra vida, la vida verdadera y duradera en el más allá. De hecho, esta vida mundana no es más que un juego, una recreación, un adorno y una jactancia tal y como la describe Dios, el Altísimo: “¡SABED [Oh hombres] que esta vida es sólo juego y distracción, y un hermoso espectáculo, y [motivo para] vuestra jactanciosa rivalidad unos con otros, y [vuestro] afán por más riqueza e hijos! Su parábola es la de la lluvia [vivificante]: la vegetación que hace crecer complace a los labradores; pero luego se marchita y la ves amarillear, y al final queda convertida en paja. Pero [la realidad permanente de la condición humana se hará patente] en la Otra Vida: [ya sea] el castigo severo, o el perdón de Dios y Su complacencia: pues esta vida no es más que el disfrute pasajero de un engaño.” [Al-Hadid:20]

El versículo retrata esta vida mundana de una forma austera e insignificante que la devalúa y hace que los espíritus prescindan de ellas y dependan más de la otra vida y de su valor. Porque al medir lo mundano conforme a sus propios criterios, al sopesarlo acorde a sus cánones, parece ante nuestros ojos y nuestros sentidos algo impresionante y formidable. No obstante, al medirlo con las medidas de la totalidad de la existencia y sopesarlo según los criterios de la vida del más allá entonces parece algo insignificante y banal: un juego, una distracción, un adorno, una presunción y una multiplicación. Esa es la verdad es esconde detrás de toda la seriedad y el sumo interés que se escenifican en ella. Sí, esa es la verdad de la vida terrenal. Es una realidad que el corazón comprende sólo al profundizar en su búsqueda de la verdad. Una verdad con la cual el sagrado Corán no se refiere a que debemos aislarnos de la vida terrenal, ni abandonar la responsabilidad de edificarla y regir. Más bien busca con ello corregir los criterios existenciales y los valores y elevarse por encima del engreimiento con unos bienes efímeros y el atractivo de lo terrenal. La vida no es más que un puente sobre el cual cruzan las criaturas en su camino hacia el más allá, y esta vida mundana con su brevedad y la rapidez con la que lleva su fin no equivale a nada digno de mención al lado de la eternidad que viene después de ella. Por otro lado, a pesar de la prolongación eterna de la otra vida, no deja de depender del estado del ser humano en esta primera vida. Por lo tanto, el individuo está en una etapa de continua puesta a prueba y todo aquello que vemos a su alrededor, todas las regocijos, encantos y fortunas, o todos sus infortunios, sus heridas y sus calamidades, todo ello no es más que unos cuantos días que no tardan en concluir.

Y ciertamente, serán colocados en la balanza para determinar su destino eterno. Sino ¿qué es lo que te llevas contigo a tu tumba? Dios, glorificado sea, dijo: “[Y Dios dirá:] “Y ahora habéis venido a Nosotros, solos, tal como os creamos por vez primera; y habéis dejado atrás todo lo que [en vida] os dimos. Y no vemos a vuestro lado a aquellos intercesores vuestros que decíais eran partícipes en la divinidad de Dios a favor vuestro. ¡Ciertamente, todos los lazos entre vosotros [y vuestra vida terrenal] están ahora cortados y todas vuestras fantasías de antaño os han abandonado!”” [Al-Anaam:94]

Entonces, ¿por qué la mayoría de la gente vive ajena a esta realidad y olvida esta verdad? Eso es lo que nos revela el Señor, ensalzados sean Sus nombres, al decir: “Conocen sólo la superficie externa de esta vida, mientras que viven ajenos por completo a la Otra Vida.” [Ar-Rum:7]

¿Qué hay de aquellos que se complacen con la vida mundana y no esperan el rencuentro con su Señor? Dios, alabado sea, dice de ellos: “Ciertamente, aquellos que no creen que habrán de encontrarse con Nosotros, se contentan con la vida de este mundo y no miran más allá, y aquellos que se desentienden de Nuestros Mensajes, esos tendrán por morada el fuego en pago a todo [el mal] que solían hacer.” [Yunus:7-8]

¿Qué hay de aquellos que prefieren la vida mundana? Dios, glorificado sea, dice respecto: “Pues, para aquel que haya excedido los límites de la equidad, y haya preferido esta vida [al bien de su alma], ¡ese fuego abrasador será, ciertamente, su morada! Pero para aquel que haya temido la comparecencia ante su Señor, y haya refrenado su alma de los bajos deseos, ¡el paraíso será, ciertamente, su morada!” [An-Nazi’at:37-41]

Así es, porque hicieron de su religión un juego y una distracción y los sedujo la vida terrenal. Dios, exaltado sea, dice: “Los que, cautivados por la vida de este mundo, hicieron del juego y la diversión pasajera su religión. [Y Dios dirá:] “Nos desentenderemos hoy de ellos tal como ellos se desentendieron de la llegada de este Día [del Juicio], y por haber rechazado Nuestros mensajes” [Al-Aaraf:51]

Sí, porque pretenden comprender las señales de Dios de forma distorsionada. Dios, alabado sea, dice: “Quienes escogen la vida de este mundo como objeto exclusivo de su amor, prefiriéndola a [toda consideración de] la Otra Vida, y alejan a otros del camino de Dios, haciendo que parezca tortuoso. ¡Esos se han perdido en un lejano extravío!” [Ibrahim:3]

Ello no conlleva que el ser humano deba ver con desdén su existencia dada o que abandonen su deber de edificarla tierra con conocimientos y trabajo y se dedique en cambio al ascetismo y a esperar su muerte. Desde luego que no. Más bien la forma idónea de tratar la vida es la que nos enseñó Dios al decir: “¡Busca, mejor, [el bien de] la Otra Vida, por medio de lo que Dios te ha dado, sin olvidar, no obstante, tu [justa] parte en esta vida; y haz el bien [a los demás] como Dios ha hecho el bien contigo; y no quieras sembrar la corrupción en la tierra: pues, ciertamente, Dios no ama a los que siembran la corrupción!” [Al-Qasas:77]

Y también dijo, glorificado sea: “Y [recuerda:] cuanto [ahora] se os da no es sino para el disfrute [pasajero] de esta vida, y ornamento suyo, mientras que lo que hay junto a Dios es [mucho] mejor y más duradero. ¿No vais, pues, a usar vuestra razón?” [Al-Qasas:60]

Con esta visión completa, la vida se convierte, desde el punto de vista del ser humano, en un valioso tesoro que debe invertir; ya que en su esencia, la vida no merece de su atención más que el hecho de que es un puente hacia la felicidad eterna. En cuanto a las alegrías y los diferentes tipos de deleites que encuentra en la vida no son más que las provisiones y el adorno del viaje de la vida terrenal. Dios, alabado sea, dice: “Engalanado aparece a los hombres el amor por lo apetecible: las mujeres, los hijos, arcas colmadas de oro y plata, caballos de raza, ganados y tierras. En eso consiste el disfrute de esta vida; pero la más hermosa de las metas está junto a Dios.” [Al-Imran:14]

Dijo también: “Los bienes y los hijos son un adorno de esta vida: pero las buenas obras, cuyo fruto perdura siempre, tienen mucho mayor mérito a los ojos de tu Señor, y son una fuente mucho mejor de esperanza.” [Al-Kahf:46]

Y no debe detestarla en sí mismo si la emplea de forma apropiada. Dijo Dios, exaltado sea: “Di: “¿Quién ha de prohibir la belleza que Dios ha creado para Sus criaturas y las cosas buenas de que os ha proveído?” Di: “Esto es [lícito] en esta vida para todos los que han llegado a creer,-y será suyo en exclusiva en el Día de la Resurrección.” ¡Así es como exponemos con claridad estos mensajes para una gente de conocimiento [innato]!”[Al-Aaraf:32]

Con esta concepción, se adentra en ella el musulmán avanzando por la vida con paso firme después de haber sabido con certeza que todo lo que llegue a poseer en ella no es perpetuo y duradero. Y por lo tanto, siempre intenta disfrutar de ella sin excesos con una fe en su interior en que todo lo que posee de ella está en su mano y no es un corazón. Sabe que no le perjudica ni aquello que no alcanzó ni aquello que logró en ella. “No ocurre calamidad alguna en la tierra, o en vosotros mismos, que no esté [registrada] en Nuestro decreto antes de que la causemos: realmente, todo esto es fácil para Dios. [Recordad esto,] para que no desesperéis por lo [bueno] que se os ha escapado ni os alegréis [en exceso] por lo [bueno] que os ha llegado: pues Dios no ama a los que, por vanidad, actúan de forma jactanciosa.” [Al-Hadid:22-23]

De esta forma, disfruta de los placeres, las provisiones y el adorno; al mismo tiempo obtiene la recompensa de Dios y reuniendo así la vida mundanal y la vida trascendental, las alegrías del cuerpo y los deleites del alma, la felicidad con las posesiones mundanales además de la felicidad con la complacencia y la tranquilidad en su interior.

El universe

El musulmán pasa en su contemplación al tercer y último eje en su entendimiento y su concepción de la existencia. Se trata del universo que contiene todos los seres que lo rodean. Empieza su reflexión acerca de dicho universo desde las palabras de Dios, alabado sea, que dice: “Di: “¡Considerad cuanto hay en los cielos y en la tierra!” Pero, ¿de qué sirven todos los mensajes y todas las advertencias a una gente que no está dispuesta a creer?” [Yunus:101]

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Mike Tyson

Boxeador estadounidense
Pregunta y el Corán te responderá
“Estudié el Corán y encontré en él todas las respuestas a las preguntas de la vida”

Y avanza estudiando decenas de versículos y pasajes coránicos que le invitan a meditar acerca de la asombrosa creación de Dios. De ellos saca con una conclusión similar a aquella que obtuvo con la última reflexión acerca de la realidad de su existencia y de su vida, y descubre que su concepción del universo debe partir también desde dos realidades que se complementan mutuamente:

La primera: es la verdad de que Dios, alabado sea, ha puesto a su disposición la mayor parte de aquello que lo rodea y todas las criaturas que ello contiene, puesto que su preferencia sobre dichas criaturas no se limita al hecho de que disfrute de ciertas cualidades sino que va más allá e incluye la puesta de dichas criaturas a su servicio para lograr su bienestar y su prosperidad. Dios, alabado sea, dice: “¿No veis que Dios ha puesto a vuestro servicio todo18 lo que hay en los cielos y todo lo que hay en la tierra, y ha prodigado sobre vosotros Sus bendiciones, tanto externas como internas?” [Luqman:20]

Y dice, glorificado sea: “Y ha puesto a vuestro servicio a la noche y al día, al sol y a la luna; y todas las estrellas están sujetas a Su mandato: ¡ciertamente, en esto hay en verdad mensajes para gente que hace uso de la razón!” [An-Nahl:12]

Dice Dios, ha exaltado sea: “Él es quien os ha hecho la tierra fácil de habitar: viajad, pues, por todas sus regiones, y comed del sustento que Él os da: pero [tened siempre presente que] seréis resucitados para [comparecer ante] Él.” [Al-Mulk:15]

Se encontrará en muchos versículos indicaciones sorprendentes que afirman está disposición del inmenso universo al servicio de ser humano y el poder del que dispone éste último. En ello hay una señal sutil a la necesidad de coexistir en armonía con este universo, y ello incluye no espantarse con las catástrofes naturales y calamidades que puedan surgir y con las que puede encontrarse en él. Por lo tanto, la naturaleza no está en un continuo desafío con el débil ser humano, ni tampoco el ser humano está en una lucha perpetua para superar la dominación de la naturaleza.

En cuanto a la segunda verdad: el universo aún no le ha revelado todos sus secretos al ser humano. A pesar de su puesta a disposición del ser humano, parte de sus componentes permanecen ocultos a la percepción del ser humano y más allá de su alcance y de su poder. El universo está repleto de ángeles y seres invisibles, y puede que contenga también otros seres cuya realidad le es imposible al ser humano conocer e incluso saber de su existencia. La existencia del propio ser humano en el universo no deja de ser un pequeño átomo casi inapreciable ante este colosal y magno universo.

Con estas dos verdades, se completa la visión del universo para el musulmán puesto que, entiende perfectamente su condición destacada entre todas las criaturas y el hecho de que Dios, glorificado sea, hiciese de él el centro de la existencia, a cuyo servicio, están todas las demás cosas existentes. Y al mismo tiempo es consciente de la realidad de su incapacidad de llegar a ciertas puertas y de que, por muy elevadas que sean, sus prodigiosas facultades nunca llegarán a tocar esas puertas.

En lo que concierne la relación del ser humano con su entorno, es una relación gobernada por los preceptos de la alta sutileza y tacto, y la profusa virtud y cortesía. Pues, sin duda, las personas que viven en un estado de caos en sus relaciones están en condiciones de sufrimiento, desaliento, agotamiento, ansiedad y angustia. Les pasa lo que les pasa porque sus relaciones ni son equilibradas ni respetuosas. Sus relaciones se basan en el egoísmo, la envidia, la negatividad, urdir complots y tender trampas. Todo ello hace que el ser humano no sea y no tenga complacencia, hacen de él un ser tenso, agitado, con una continua ansiedad y desestabilidad. ¿Cómo puede lograr la intranquilidad y la felicidad? Dios, glorificado sea su nombre, dice: “Pero [como] el bien y el mal no pueden equipararse, repele [el mal] con algo que sea mejor ¡y aquel con quien tenías enemistad [se volverá entonces] como si [siempre] hubiera estado cercano [a ti], un verdadero amigo! Sin embargo, no es dado [conseguir] esto sino a los que acostumbran a ser pacientes en la adversidad: ¡no les es dado sino a los sumamente afortunados!” [Fussilat:34-35]

Martin Langer

Pensador británico
La humanidad
Encontré el Islam en ser que no encontraba durante toda mi vida y sentí aquel entonces que era persona por primera vez, porque es una religión que devuelve al ser humano a su naturaleza que concuerda con condición innata.

Todo ello en contraste con ese ser humano que organiza su vida y sus relaciones sobre el principio de los derechos y las obligaciones. Rinde sus obligaciones, es tolerante con sus derechos, perdona a sus enemigos, y todo ello hace que sea una persona feliz sin lugar a dudas. Y por supuesto, está el amor que es el nivel más alto en las interacciones humanas y los tratos del ser humano con sus hermanos. El amor significa afecto, cariño, devoción y esa Fitra justa innata en el ser humano.

La conciliación del ser humano consigo mismo y con el universe

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Ivan Mosset

Pensador francés
La dignidad y la ética
Por eso elegí el islam para que pueda sentirme cómodo en su seno… sí me convertí al islam para sentir y darme cuenta que he abrazado una religión que no separa el cuerpo del espíritu, el alma y el cuerpo, me basta que el islam es una religión pura, incita a las buenas virtudes y su aplicación, a la dignidad humana y aferrarse a ella, por ello atestigüé que no hay deidad excepto Dios y que Muhammad es su siervo y su profeta, y sobre eso encontraré mi Señor.

Mediante esta fe, se reconcilia con su Creador, consigo mismo, y con el universo que lo rodea. Primero, entiende su servidumbre ante Dios, glorificado sea, y lleva a cabo las obligaciones que derivan de dicha servidumbre. Segundo, entiende su propio valor como creación ponderada por Dios mediante la puesta a su servicio de todas las criaturas, que descendió a la tierra para ser puesto a prueba en ella antes de su regreso al paraíso, para el cual fue creado, ya que su principal misión es poblar la tierra. Dijo Dios, exaltado sea: “Él os ha creado de la tierra, y os ha hecho prosperar en ella. ¡Pedidle, pues, perdón por vuestros pecados, y luego volveos a Él arrepentidos -pues, ciertamente, mi Señor está siempre cerca, responde [a la invocación de quien Le invoca]!” [Hud:61]

Asimismo, tiene la obligación de controlarse a sí mismo y domar su ego para disfrutar de los placeres siempre dentro de las condiciones de la ley divina y las limitaciones de su propia necesidad. Una vez se llega a esta comprensión completa del Creador, exaltado sea, de sí mismo y del universo, podemos preguntarnos ahora cuáles son los resultados prácticos que podemos obtener a través de la puesta en práctica de este concepto. Después de comprender el ser humano esta verdad llega lógicamente a la conclusión de que la felicidad en ambas vidas, tanto la terrenal como la trascendental, depende de la complacencia de Dios, alabado sea, el acatamiento de sus órdenes y traspasar sus límites. Dicha felicidad se logra mediante la obtención del equilibrio entre las exigencias del cuerpo y el alma; entre las necesidades del individuo y aquellas de la comunidad; entre la población de la vida terrenal y aquella de la vida trascendental. La felicidad en este mundo, por muy intensa que sea, no deja de ser incompleta ya que la vida mundana no es más que una vida de esfuerzo, trabajo y pruebas, mientras que la otra vida es una vida para rendir cuentas donde aquellos que triunfan obtienen la felicidad completa y eterna. Dios, glorificado sea Su nombre, dijo: “Su Señor les da la buena nueva de Su gracia y de [Su] complacencia, y de jardines que les aguardan, llenos de un deleite perdurable, en los que permanecerán más allá del cómputo del tiempo. ¡En verdad, junto a Dios hay una magnífica recompensa!” [At-Tauba:21-22]

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Marcela Michelangelo

Actriz británica
El Islam
“No existe una gracia en este mundo donde el ser humano pueda disfrutar como abrir su corazón al Islam, será guiado con su luz para ver las verdades de esta vida y la otra, así podrá distinguir entre el bien y el mal, el camino de la felicidad y el camino de la desgracia, y postro ante Allah en señal de agradecimiento por esta gran gracia que me otorgó y me llenó de alegría y me permitió a este gran oasis, el oasis de la familia islámica y la hermandad en el islam”

Y para que la humanidad sea feliz, sienta tranquilidad y viva con bondad y pureza tanto en esta vida como en la otra es imprescindible tener fe y buenas obras. Dios nos dice de ello: “Y a todo aquel -sea hombre o mujer- que haga buenas obras, y además sea creyente, le haremos vivir una buena vida; ciertamente, concederemos a esos su recompensa con arreglo a lo mejor de sus acciones.” [An-Nahl:97]

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Los médicos y los predicadores